Cómo inventar y vivir de ello en España (EL MUNDO)

Ser inventor y vivir de ello en España no es nada fácil. Por eso Antonio Ibáñez de Alba empezó su carrera en EEUU. Pero ahora, con un currículo que incluye la NASA o el gobierno libio, este ingeniero barcelonés dedica su vida al agua, después de pasar en más de 200 ocasiones por la oficina de patentes.

Cómo inventar y vivir de ello en España¿Quién dijo que en España no se inventa nada? El submarino, el Chupa-Chups, la fregona… y las palmeras de plástico. Los inventos patrios salen a la luz por mucho que el Gobierno destine cada vez menos dinero a los proyectos de I+D. Y si no, que se lo pregunten a Antonio Ibáñez de Alba, un ingeniero barcelonés de 45 años y que ha pasado de trabajar para la NASA a emular al mismísimo Moisés. “Como el de la Biblia, yo también separo las aguas, pero mediante cambios de presiones”, dice ufano.

En este caso, no se trata de un milagro, sino de una simple aplicación de la física más elemental. Pero éste es sólo un invento más en el currículo de este ingeniero español que ya ha acudido en más de 200 ocasiones a la oficina de patentes. De momento, ya tiene clientes como el Gobierno Libio, Margaret Astor o el balneario más grande de Europa, en Oropesa.

La carrera profesional del inventor español más premiado no fue nada sencilla. Nada más terminar sus estudios de Ingeniería Eléctrica recibió una oferta para trasladarse a EEUU, a trabajar en la meca de cualquier científico del mundo: la NASA. Allí, su especialidad en termoelectricidad le llevó a desarrollar la producción de frío para un reactor magnético.

PALMERAS FALSAS. Pero la fama no le llegó a este ingeniero de la mano de las naves espaciales, sino por algo mucho menos técnico y más práctico: palmeras de plástico. Antonio ha logrado fabricar unos árboles artificiales que son capaces de generar microclimas. “Si construimos bosques de estos árboles artificiales, y después aprovechamos los cambios climáticos que se provocan, podremos plantar árboles naturales en la misma zona, y en un plazo de diez años se podrían repoblar todas las zonas desérticas”, aseguró a Ariadn@.

Los primeros en creerse la idea de este ingeniero fueron los responsables del gobierno libio de Gadaffi, que a finales de los años 80 compraron 50.000 palmeras, por las que desembolsaron cerca de 1.000 millones de euros. “Las plantamos en el desierto de Sebha, y en menos de un año, ya comenzaron a plantar en la zona naranjos, manzanos y otros árboles frutales, gracias al microclima que se generó en la zona”, asegura. Sin embargo, su aspiración de acabar con el desierto libio se truncó cuando en diciembre de 1988 un avión de Pan Am estalló sobre la ciudad de Lockerbie. Con las culpas recayendo sobre el gobierno libio y el bloqueo estadounidense al país, Antonio hizo las maletas y regresó a España con la promesa bajo el brazo de seguir adelante con su proyecto y, ¿por qué no?, llevarlo a otros países del África sahariana. Marruecos, Argelia y Mauritania ya le han llamado.

Mientras llega ese día, este hombre no ha estado quieto ni un segundo de su ajetreada vida. Un sistema de seguridad para las piscinas, latas de refrescos refrigeradas, botes de café calientes, paredes receptoras de energía solar… son algunos de sus proyectos más simples.

Algunos prototipos ya tiene dueño. Un ejemplo: el maquillaje multifunción. Varias barras de labios de diferente tonalidad que se meten en una especie de bolígrafo, para llevarlo ‘todo en uno’. O una revolucionaria bombilla con la que pretende asombrar al mundo científico. “Es una bombilla que no sólo no precisa energía eléctrica para su encendido, sino que además alcanza un rendimiento de entre un 80 y un 90%, cuando las actuales sólo alcanzan el 3%”, afirma orgulloso.

AGUA. Sin embargo, más que la luz, lo que de verdad le gusta al inventor más prolífico de España es el agua. Su invento para evitar los ahogamientos en las piscinas (una red metálica que se instala en el fondo y sube a la superficie cuando los sensores detectan un movimiento brusco del agua) ya se está empezando a comercializar en España. También ha patentado los Baños de leche de Cleopatra (con una leche de origen natural pero con una formulación química), el agua densa (similar a la del Mar Muerto, pero realizada químicamente) o el producto estrella: la separación de aguas. El visitante podrá disfrutar en una estancia en la que estará rodeado de agua, pero en el centro habrá un lugar seco. “Con zonas de diferentes presiones puedo lograr un efecto de separación de aguas, lo que tendrá, además de una aplicación lúdica, también fines terapéuticos”.

Antonio Ibáñez de Alba es la prueba viviente de que investigar en España es muy difícil, pero no imposible. “El problema aquí es que no hay ayudas de ningún tipo, los científicos e investigadores estamos totalmente desamparados, y sólo salen adelante los proyectos grandiosos”. Él ha tenido suerte. Los responsables del que será el balneario más grande de Europa, en Oropesa del Mar, le han contratado como director de I+D. Luego, confía en volver a Libia a terminar su gran proyecto. Y mientras tanto, no cesa de repetir, como un mantra, su gran sueño: “Que nos tomen en serio”. De momento, algunos ya lo han hecho.

ARBOLES DE PLÁSTICO

Planta 50.000 palmeras artificiales para que llueva

Las palmeras artificiales plantadas en el desierro de Sebha, en el centro de Libia, tienen un aspecto exterior muy similar a las naturales, con un tamaño que oscila entre 7 y 10 metros de altura y tienen entre 30 y 50 centímetros de diámetro del tronco. El tronco está hecho con una estructura tubular rellena de un material de poliuretano y en su interior contiene multitud de pequeños canales que absorben el agua. Está diseñado para retener el agua que se consigue de las raíces y de las hojas, y va soltando ese agua poco a poco durante el día. Las extremas diferencias de temperatura de la región (pasan de 70 grados centígrados de día a -5 por la noche) hacen que se acumule el rocío y se produzcan constantes fenómenos de condensación de agua. Esto provoca un gradual aumento de la evaporación, lo que hace que baje la temperatura y suba la humedad, fenómeno que acaba atrayendo las lluvias a la región.

Árboles de plástico

FUENTEhttp://www.elmundo.es/ariadna/2002/101/1026372058.html